Mangles, veredas y oasis

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Nuestra aventura por descubrir el Bosque Costero de Salinas nos llevó a la comunidad Las Mareas. Comenzando con un recorrido histórico del surgimiento de la comunidad, nuestro guía José Menéndez conocido por todos como Cano, compartió las anécdotas de los primeros residentes del lugar como consecuencia del desarrollo de la Central Aguirre. A sólo pasos de las viviendas de la comunidad, comenzamos a adentrarnos en el bosque.

Entre veredas rodeadas de vegetación se comenzaban a escuchar los cánticos mañaneros de las aves mientras los cientos de cangrejos violinistas se escabullían directo a sus cuevas. Fue impresionante el ver las cientos de mariposas que aleteaban por todos lados como diminutas hadas dando la ilusión de ser un bosque encantado. Según el guía, las mariposas estaban en busca de parejas ya que estaban en temporada de reproducción. El sol calentaba nuestras espaldas a medida que transcurría nuestra aventura y era por tanto extremadamente gratificante la sombra que nos proveía el mangle negro.

El terreno seco se vestía de verde gracias a la verdolaga y a los árboles de mangles que durante el recorrido pudimos identificar. Al llegar a un área abierta pudimos apreciar la belleza de nuestra Cordillera Central. Luego de varios minutos entramos a la comunidad La Playita. Esta es una comunidad pesquera llena de colorido y sabor ya que había varios kioscos de comida y frituras. De allí pasamos a Punta Arena donde comenzamos avistar el mar concluyendo nuestra caminata en la playa La Quinta donde nos pudimos zambullir y refrescar en las aguas del Mar Caribe. Para más información puede contactarse con el capítulo de Sierra Club en Puerto Rico.